sábado, 8 de junio de 2013

Teenage Dream (Capítulo 2).

Hola, holita! :D 
Bueno, no tenía pensado actualizar hoy... es más tenía pensado estudiar un poco de Historia y salir a dar una vuelta por ahí, pero como las cosas nunca salen como se planean... aquí estoy...(Y no, no tiene nada que ver que me haya hecho un esguince en la pierna y tenga que guardar reposo...[repito.. nada que ver, porque hacer caso al médico no es lo mío..xD] en fin..)
Pues nada, que esta semana ha sido muy productiva en horas muertas.. y eso, que yo con las películas de Filosofía no me llevo muy bien, así que aquí estamos...
Bueno, va.. que me enrollo, os dejo con el capítulo dos, "Inicio". Espero que os guste. 


We can dance, until we die, You and I, will be young forever...

Capítulo 2: Inicio. 

No sabía exactamente que era lo que le había despertado, suspiró con cansancio mientras se frotaba los últimos restos de sueño de sus ojos, fue entonces cuando sintió el incesante zumbido del teléfono móvil  en la mesilla de noche. Gimió con frustración, era domingo por la mañana... necesitaba dormir, juró por Dios que si era Blaine iban a tener una animada conversación sobre "domingos por la mañana y llamadas telefónicas", con un suspiro recogió el teléfono frunciendo el ceño al observar el identificador de llamadas y ver el nombre que se reflejaba en él, Cooper, cogió el teléfono y lo acercó a su oreja, fue a decir algo, pero fue recibido por un muy angustiado Cooper Anderson.
-¡KURT!- suspiró con alivio el joven, desde la otra línea - ¡Oh Dios mío, Kurt! dime que Blaine está allí, por favor- rogó el joven por teléfono. El joven Hummel sintió la sangre helarse y el corazón dejar de latir en ese mismo instante, cuando fue capaz de reaccionar apretó el teléfono más fuerte contra su oreja, -¿cómo que aquí, Cooper?- preguntó con voz entre cortada, de pronto se le hacía muy difícil respira. -Cooper, ¿qué se supone que está pasando?- Exigió saber -se supone que Blaine debería estar allí desde ayer al medio día...-Terminó, sintiendo como una poderosa sensación de miedo le invadía el alma.
Cooper, al otro lado de la línea rompió a llorar, rompió a llorar, Kurt nunca había visto a su casi- hermano en ley llorar, pensó distraidamente, aún aturdido por los acontecimientos.
-Cooper- Intervino, una vez que se vio capaz de reaccionar- ¿qué ha pasado?- Preguntó mientras sentía una poderosa sensación de rabia invadirle el corazón -Se supone que tendrías que haberlo recogido del aeropuerto...¡por el amor de Dios, Cooper! sabes muy bien como están las cosas por ahí.. atracos, crímenes de odio, as-...-Decía, siendo interrumpido por el joven actor, quien había detenido su llanto minutos atrás. -Lo sé, Kurt, lo sé y lo siento...me surgió algo, lo sé... soy un maldito egoísta... lo siento...- dijo el actor tras la otra línea, volviendo a explotar en llanto.
-¿¡Algo importante!?- preguntó el joven ayudante de Vogue montando en cólera -¿Qué se supone que había más importante que tu hermano pequeño, eh?- Preguntó, suspirando para aplacar su ira.
-Cooper, llama a la policía, yo comprobaré si facturó o no y llamaré a la policía de aquí a ver que dicen. - Dijo el joven, manteniendo una falsa tranquilidad, que solo duró hasta que su angustiado hermano en ley colgó el teléfono.
Kurt Hummel sintió toda su vida desmoronarse como un castillo de Naipes, levantó el teléfono y se dispuso a llamar a la policía, buscando al único gran amor de su vida.
Los siguientes días, fueron una falta de definición en la vida del joven, policías yendo y viniendo, la familia Anderson llorando en su salón, los Anderson y los Hummel-Hudson al lado del teléfono esperando una llamada que nunca llegó, miles de pistas que no llevan a ningún lado... Finalmente, la vida de los Anderson-Hummel desmoronándose, un maltratado cuerpo había sido encontrado en un sucio vertedero...
Fue ahí, en ese preciso momento, cuando la vida de todos se rompió, los sueños e ilusiones que reservaban para un futuro habían muerto, con él... Abrazando una foto del pelinegro lloró, lloró por él, por todo lo que no van a poder hacer juntos, lloró por todas las ilusiones robadas, por la vida arrebatada, por las injusticias de un mundo que no comprenden lo que es amar, lloró hasta quedarse dormido, con la feliz idea de que quizás todo esto era un sueño y que puede que mañana despertara y todo sería igual, Blaine le aguardaría, abrazándolo contra su pecho, besándolo, sin preocupación alguna, sin odios, prejuicios, sin crímenes de odio... el mundo ideal...

A miles de kilómetros de allí amanecía un día frío y húmedo, de marea alta, claro que ese dato era irrelevante para Isabella Priestly, quien había decidio trasladarse del que durante toda una vida había sido su hogar en Santa Cruz, dónde se había enamorado, dónde había tenido a lo más preciado de su vida, sus hijos, dónde los había criado, dónde había perdido a su esposo e hijo pequeño...Se había trasladado a los Ángeles en busca de una oportunidad para poder pagar todas las facturas médicas a las que debía hacer frente tras la muerte de su esposo, Tom, y de su hijo pequeño, Danny... esa oportunidad había llegado en forma de un puesto como enfermera en una pequeña clínica de caridad, en uno de los barrios más marginales de la ciudad.
Bella suspiró con cansancio, la vida se había vuelto tan patas arriba en solo unos meses... habían perdido a dos de las personas más importantes de sus vidas, habían perdido los ahorros de toda una vida... Boaz se había visto obligado a dejar sus estudios para ponerse a trabajar...
Y aquí estaba ella, en la deprimente recepción de la pequeña clínica esperando a por uno de esos casos de hipotermia que sufría cualquier pobre sin hogar... suspirando casi con alivio al no verse en esa situación, al tener un pequeño apartamento rentado al que podían llamar "hogar"...
-¡Varón!- se oyó el grito de un paramédico desde la entrada principal- diecisiete o dieciocho años de edad aproximadamente- continuó empujando una cutre camilla, sacando a la enfermera de su ensoñación. Bella se sorprendió al ver a un par de paramédico por aquí, pero su sorpresa se esfumó al pensar en que a veces esto pasaba, un grupo de paramédicos solían hacer patrullas por la ciudad prestando atención primaria a los enfermos sin hogar, y casi siempre su recorrido acababa aquí...
Se acercó rápidamente a la camilla para encontrar a un pequeño joven tendido en ella, ensangrentado, con feas contusiones por todo su cuerpo. La anciana sintió removerse algo dentro de ella, era solo un niño, un niño herido que solo necesitaba amor, rezó, rezó como no lo había hecho desde su gran pérdida, rezó para que ese niño se pusiera bien.... Levantó la vista de la cara del niño para encontrarse con el arrogante rostro del Doctor Smith, quién se disponía a entrar al joven a una pequeña zona de consultas, Bella sintió rabia apoderándose de ella, -¿qué se supone que está haciendo, Doctor Smith?- Preguntó - no puede entrarle ahí, necesita un hospital, uno de verdad, con más recursos, para que se ocupen de él- terminó con una mezcla de desesperación y temor en su voz.
El médico soltó una risa arrogante, y volvió su atención a la enfermera, -Por favor, Isabella...- comenzó con fastidio evidente en su voz - es solo un sucio y asqueroso mendigo- continuó con una mirada de asco dirigida al chico- no durará más allá de esta noche...¿para qué molestarnos?- preguntó, entrando al chico encamado a la pequeña consulta. La enfermera se quedó allí, intentando aplacar su temperamento, no fue hasta cinco minutos después cuando se dispuso a entrar al habitáculo, dispuesta a decirle un par de cosas al doctor, pero siendo recibida por una triste y vacía habitación, tan solo con una cama y un pequeño joven allí, esperando ser amado.
Cuando por fin consiguió aplacar su ira, se acercó al joven cogiéndole su mano, acariciándola con ternura dejó un pequeño beso en ella.
-Te vas a poner bien- Le susurró con determinación la mujer - voy a cuidar bien de ti.. y aunque sea un camino lleno de baches estaré ahí, contigo, a cada paso que des, ¿entiende?- afirmó la mujer al oído del chico. Y así lo hizo, lavando y vendando cada herida, cada golpe, cada contusión que adornaba el cuerpo del muchacho, con el firme pensamiento de que había perdido a Danny, pero no se iba a permitir el lujo de perder a este chico también.
Fue justamente ahí, ese 5 de Febrero de 2012 cuando Blaine Devon Anderson había fallecido, a los diecisiete años de edad, ante los ojos del mundo, devastando a todos cuantos le amaban. Fue ahí, ese 5 de Febrero de 2012, cuando Johnnie Priestly había nacido, llenando de nuevo de ilusión el corazón de una madre destrozada, la que había jurado, minutos antes, proteger, cuidar y sobre todo, amar a un pequeño joven que la había cautivado sin tan siquiera una mirada...
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N/A: Voilá! Aquí está! Espero que os haya gustado. No garantizo una actualización esta semana porque tengo exámenes todos los días... 
NOTA: No estoy muy segura de cual era la fecha de nacimiento de Blaine en Glee, pero se supone que en el 2012 debía tener 17 años, por lo que su año es el 1995, así que yo como fecha de nacimiento he elegido el 5 de febrero de 1995, ya que Darren, nació el 5 de febrero de 1987, por lo que sí, no habéis contado mal.. se supone que Blaine "falleció"el mismo día de su décimo-séptimo cumpleaños...
Muchísimas gracias por leerme. 
Y ahora.. me voy a sacar el traje de flamenca para la Romería, y después a repasar Historia. (Cuanto te quiero, Cristobal..) 
A mi tito Agustín, quien me enseñó a escribir, a leer y sobre todo, a amar los libros y las letras... todavía me pregunto como sería mi vida si te tuviera aquí.
C U SOON! ;D 

miércoles, 5 de junio de 2013

Teenage Dream (Capitulo 1).

N/A: Bueeno!! Otra vez estamos aquí, muchísimas gracias por leerme, y sobre todo, muchísimas gracias por darme vuestra opinión... 
So, mientras que hago la redacción de inglés me he dicho: "venga, Bei, a actualizar" y aquí estamos...(Que productivas son mis clases de Ciencias, oye.. xD) 
Me dejo de charlas, así que: AL TURRÓN! 

Descargo de Responsabilidad: hace falta que vuelva a soltar todo el rollo? ;) 
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Before you met me, I was alright
                     But things were kinda heavy, you brought me to life
                                    Now every February you'll be my Valentine, Valentine

Capítulo 1. 
Escuchaba pasos tras de sí, un escalofrío nervioso le recorría la espalda, estaba oscuro, tan oscuro que una sensación de temor le recorrió el cuerpo, nunca había temido a la oscuridad, ni siquiera de niño, pero sí que temía a la gente que se escondía tras esas negras cortinas llamadas oscuridad...
Haber sido el gay marginado del instituto le había enseñado el lado malo de las personas, que la vida no es fácil, y si algo puede salir mal, saldrá. Se escuchó una suave, aunque macabra risa tras de sí, sintió como en ese momento se le helaba la sangre. Sacó su teléfono móvil para volver a llamar a Cooper, se sentía solo y perdido, cuando de repente el teléfono cayó de sus manos con un fuerte ruido, casi hiperventilando, se agachó para recoger el objeto destrozado en el pavimento. 
-¡HEY, MARICA!- Exclamó de pronto una voz en tono burlón. El joven pelinegro levantó la vista hacia donde pensaba que era la fuente de la voz, pero se encontró solo, rodeado por un manto invisible de oscuridad. -P-por fa-favor- gimió el joven con miedo - por favor... l-llevaros todo lo que queráis, p-pero p-por favor n-no me hagáis daño- terminó de decir el joven sintiendo como las lágrimas caían por su rostro. 
-Ah, no... amiguita- habló de nuevo la voz, dando énfasis burlón a ese "amiguita" - Esto no tiene nada que ver con tu sucio dinero- terminó de decir la voz, esta vez con enojo presente en ella. Se oyó un chiflido, y el joven intentó decir algo, hacer algo, negándose a la idea de que aquí, ahora, le había llegado su hora. 
Sintió el primer golpe aterrizar en su cabeza, intentó protegerse haciéndose un ovillo, pero los golpes eran tan fuertes que solo los dejó pasar, dando la bienvenida a la calurosa oscuridad. 
-¡NO! ¡NO! ¡POR FAVOR! ¡¡¡NOOOOOO!!!- Resonaron los chillidos asustados por toda la casa, haciendo al joven punkie despertarse de su maravilloso sueño sobre Tish, se frotó los ojos con cansancio, en ese instante volvió a resonar otro doloroso grito, fue entonces cuando se dio cuenta de donde venían los gritos, corrió hasta la habitación de su hermano pequeño y lo encontró retorciéndose dolorosamente en la cama, sin dudarlo, Boaz Priestly se aproximó a la cama del joven, a quién estrechó entre sus brazos, abrazándole contra su pecho. -Shhhh- susurró cerca del oído del chico - Sal de ello, chico- susurró de nuevo, acariciando los largos rizos negros que caían sobre la sudorosa frente del chico, pensando que necesitaba un corte de pelo, otra vez. -No te pueden hacer nada, Johnnie, despierta- alentó el joven, mientras sentía como el chico se relajaba contra su pecho, dormido, muerto a los ojos del mundo. 
Priestly suspiró cansado, aún puede recordar la primera vez que vio al chico, sentado en  el salón de su casa, en aquella silla de ruedas, con la mirada perdida, ajeno al mundo que le rodeaba...
-¡Boaz!- exclamó su madre con una alegría en sus ojos que no había visto en muchísimo tiempo, desde que Danny, su hermano pequeño había muerto. 
-¿¡Qué demonios!?- exclamó el joven de la cresta sintiendo una furia inmensa subirle a la cabeza. -¿Qué pasa, hijo?- preguntó dulcemente Isabella Priestly, el chico soltó un bufido, -¿qué has hecho, mamá?- gritó furioso - ¡has secuestrado a un paciente!- explotó de nuevo. 
Bella le miró con una mezcla de confusión y horror escrito en sus ojos, pero no dijo nada. El joven punkie suspiró y se acarició el pelo, una clara señal de su frustración. -No es Danny, mamá, Danny murió... ¡date cuenta de una vez!- explotó de nuevo el joven - has secuestrado a un paciente, necesitas a- ...- fue cortado por una fuerte picadura en su mejilla, su madre le había abofeteado. 
-Boaz Samuel Priestly, escúchame- empezó la mujer con enojo escrito en su rostro. -No necesito ayuda y por supuesto no he secuestrado a nadie- afirmó la mujer, suspirando, mientras intentaba aplacar su ira, esto, fue tomado como una ventaja para el joven Priestly, quien aprovechó ese momento de silencio de su madre para volver a explotar con rabia, -¡¿Y ENTONCES QUÉ, MAMÁ?!- preguntó - ¡¿QUÉ DEMONIOS HACE AQUÍ ESTE TIPO?!- volvió a preguntar, esta vez dando unos pasos, acercándose al callado chico sentado en su salón, que tan solo unos minutos antes mostraba indiferencia al mundo, y ahora, lloraba abiertamente. Una sensación de malestar invadió las entrañas del joven con cresta, al hacer llorar al chico, así que, intentando aplacar su enojo di un suspiro y se dispuso a dirigirse al lado del chico, para su sorpresa, este soltó un grito que le heló la sangre, gritos de terror llenaba la casa haciendo al punkie congelarse en su lugar, volvió en sí cuando sintió a su madre acercarse a su lado, abrazando al angustiado chico atormentado, quien lloró en sus brazos hasta quedarse dormido, como un niño pequeño que acababa de sufrir un terror nocturno. Bella miró a su hijo, que seguía petrificado en su lugar, - es un John Doe- explicó la anciana con un suspiro - llegó al hospital hace cosa de un mes y medio - continuó la mujer. Eso explicaría las magulladuras por la cara y los brazos del chico y la venda blanca que adornaba la cabeza de este, pensó Boaz, abriendo la boca para preguntar algo, pero siendo interrumpido por su madre, -estuvo en coma durante dos semanas, y cuando despertó ya estaba así, tan.. callado- Llegados a este punto, la mujer rompió a llorar - Dios, Boaz...querían llevarlo a un manicomio...-hipó la mujer- Y-yo.. yo no podía dejar a este pobre chico rodeado de locos...solo Dios sabe por cuanto habrá pasado el pobre chico...-susurró la última parte la mujer- así que... cuando esta mañana le estaban preparando para llevárselo, hablé con el doctor Smith, y simplemente me dijo que sí, diciendo que así haría menos gastos al Estado.. c-como.. como si fuera un perro- hirvió la mujer en ira, con ese maldito médico. 
-Yo solo sabía que debía protegerlo...-continuó la anciana, quien minutos antes, había caído en el pecho de su hijo, llorando - Es solo un niño...- susurró la última parte, con la voz quebrada por la emoción. 
Fue ahí, en ese mismo instante en el que Boaz Priestly hizo un juramento silencioso, protegería a este chico, como si de su hermano se tratara... aunque fuera lo último que hiciera en este mundo.
Volvió a la realidad con el movimiento de su hermano, quien aún seguía echado contra su pecho, suspiró pensando que se trataba de otro terror nocturno, pero sorprendido al ver la mirada somnolienta y confusa que le regalaba su hermano. El punkie sonrió de forma torcida al chico, quien soltó un pequeño suspiro. -Boaz...-graznó, con voz somnolienta - ¿Qué...?- empezó, pero la pregunta quedó a medio camino como el sueño lo volvió a reclamar. Boaz suspiró, acariciando de nuevo los rizos del que durante los diez últimos años había sido su hermano pequeño. 
-Shhh- susurró- solo duerme... yo velaré por ti-
Y así lo hizo esa noche, como lo había estado haciendo durante los últimos diez años, espantando a los monstruos que vivían dentro de los sueños de su hermano, con el juramento siempre firme en su mente: Nadie se mete con Johnnie Priestly, si su hermano mayor está delante.
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N/A: Aquí estamos! ;) Espero que os haya gustado. 
¡ISA! Muchísimas gracias por el art de este capítulo, máquina, que eres una máquina. 
Hace falta que lo dedique? No, verdad? :) 
COMMENT, PLEASE! :D 


domingo, 2 de junio de 2013

Teenage Dream

Bueno, pues aquí estoy de nuevo.. (Ya sabéis si pregunta mi madre estoy haciendo la traducción de Latín.. xD)
Pues nada, como ya me he visto Glee por lo menos tres o cuatro veces, he sentido la necesidad de escribir un "Klaine", y no, precisamente no es uno de esos fics que yo acostumbro a escribir en los que todo es "paz y amor.. y el plus pal' salón".. Pero en fin, después de leer unos cuantos así, espero haberlo hecho bien, (teniendo en cuenta que lo escribí en un rato de vagancia en Historia..) Espero que os guste.

N/A: Descargo de responsabilidad, la serie no me pertenece, naturalmente, ni ninguno de sus personajes, (aunque me encantaría tener un Darren Criss para mí solita! *-*) Mía es solo la idea de este fic.
El título es originario de la fabulosa canción de Katy Perry, como todo el mundo sabe. 
N/A2: Situado tras el final de la temporada 4. Sería algo así como mi visión de la temporada 5...
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Introducción
You think I'm pretty without any make-up on, 
                                                                You think I'm funny when I tell the punchline wrong...
Es increíble la cantidad de recuerdos que puede llegar a contener una canción, la cantidad de sentimientos que pueden llegar a guardar, amor, odio, ilusión, pérdida, desesperación, tristeza...
Kurt Hummel sabía bien todos esos sentimientos, los había experimentado todos albergando su alma, había sentido amor aquella primera vez que había visto al joven Blaine Anderson en aquellas escaleras en la Academia Dalton, hacía casi doce años; había sentido odio cuando ese joven al que tanto amaba le había  confesado su infidelidad en aquella fuente en Nueva York cerca de once años atrás; había sentido ilusión unos meses después de su ruptura cuando entre lágrimas Blaine había confesado que nunca le había sido infiel, entre besos, en aquel coche; había sentido pérdida cuando había recibido aquella llamada de un muy angustiado Cooper Anderson diciendo que Blaine nunca había llegado a su apartamento en Los Ángeles, como habían acordado hace diez años; había sentido pérdida cuando unos meses después habían encontrado un cuerpo en aquel sucio vertedero, el cuerpo de Blaine; había sentido desesperación al no encontrar a quién había prohibido al amor de su vida de una vida junto a él; sentía tristeza al pensar en Blaine, en los casi diez años que no le tiene a su lado. Se negaba a pensar, a creer en la palabra enterrado, en que ese cuerpo que reposaba en el panteón familiar de los Anderson era Blaine, su Blaine, siempre había sentido una conexión muy especial con su enamorado, y era esa conexión la que le decía que estaba ahí, en algún lugar vivo, esperando a ser encontrado...
No se había dado cuenta de que lloraba hasta que sintió una fuerte mano en su hombro, apoyándole silenciosamente. Rogaba a Dios que esa mano fuera de Blaine, que esto, todo lo pasado en los últimos diez años fuera una mal sueño del que acababa de despertar. -Shhh, lo sé Kurt, lo sé- comenzó la voz- yo también le echo de menos- continuó el dueño de la voz, Kurt levantó la vista y se topó con esos ojos que le resultaban tan iguales, y a la vez tan diferentes a los de su amado... Blaine, casi había olvidado que Cooper Anderson estaba en su apartamento, como cada año, durante los últimos diez años, Cooper, quién había dejado de aceptar papeles mediocres anunciando créditos, para realizar superporducciones de Hollywood, se encontraba en su apartamento para celebrar el "cumpleaños" de Blaine, era siempre lo mismo, una noche en la que compartían gratos recuerdos vividos junto al pelinegro, entre lágrimas, risas y pozos de alcohol.
-Vamos, Kurt, a Blaine no le hubiera gustado que estuvieras así- volvió a hablar el joven - como si tú también hubieras muerto con él...-terminó esta vez con la voz rota por la emoción, conteniendo las lágrimas que amenazaban con caer de los azulados ojos del joven. Kurt sintió una poderosa sensación de odio y rabia barriendo dentro de él - ¡NO HABLES ASÍ! - Bramó- Blaine no está muerto, no lo está, me niego a creer que ese a quién enterramos era él- Lloró, Cooper sintió que algo se removía dentro de él, en todos estos años había llegado a sentir a Kurt como un hermano, aquel que había perdido, tragándose sus propias lágrimas abrazó al joven llorando, como solía hacer con su hermano pequeño cuando este se raspaba las rodillas jugando al fútbol en el jardín trasero de la residencia Anderson, cuando eran unos críos.
Cooper suspiró, se sentía cansado, era como si en estos últimos años en vez de transcurrir diez años casi, hubieran transcurrido veinte o quizás treinta años, a veces pensaba que todo esto era una pesadilla, que iba a despertar y Blaine iba a estar ahí, sonriendo, con los ojos brillantes de alegría e inocente ilusión. A veces, al igual que Kurt, sentía que su hermanito no estaba muerto, que ese cuerpo maltratado y roto que habían enterrado no era su hermano pequeño, a veces tenía la sensación de que Blaine estaba ahí, vivo, en cualquier otro lugar, y que algo le frenaba de volver a su lugar, con su familia, con las personas que le quería.
¿Y si estaba sin memoria? ¿y si estaba perdido entre tantos pobres que habían perdido todo? ¿y si en verdad estaba muerto? ¿y si...? había tantos ¿y si..? en sus pensamientos que ya ni siquiera tenía respuesta para ellos...Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que que Kurt se había separado de él y estaba acariciando una de las tantas fotos  de Blaine que adornaba cada pared, cada mesita auxiliar libres en el apartamento, mientras murmuraba palabras sin sentido...
El joven actor suspiró, tenía que hacer algo, tenía que evitar que Kurt volviera a caer en ese pozo de tristeza y depresión en el que había caído años atrás, ya había perdido a un hermano al que no había podido proteger aquella noche, y no iba a permitirse perder a su última conexión con Blainey, no iba a perder a Kurt también.
Se aclaró la garganta, logrando llamar la atención de Kurt, quien levantó la vista de la foto de Blaine con su uniforme de Dalton que estrechaba entre sus manos, -¿Sabes qué, Kurt?- preguntó, ganándose una mirada interrogante del joven que estaba al lado de él- Creo que este año deberíamos hacer algo diferente por el cumpleaños de Blaine, me hago mayor y mi hígado ya no es el que era... creo que no aguantará más de ese licor..-Dijo apuntando con la cabeza a la botella que se encontraba en el mueble bar de la esquina. Kurt  dio una sonrisa torcida a ese comentario y siguió mirando expectante a Coop, quién se había levantado de pronto del sofá y estaba marcando un número en su teléfono móvil - Recoge tus cosas, creo que nos vendrá bien pasar un par de días en Santa Cruz- terminó de decir antes de volver su atención a la persona al otro lado de la línea telefónica.
Kurt frunció un poco el ceño ante eso, pero se encogió de hombros mentalmente ante esto... le molestaba un poco tener que cambiar de planes, le parecía bien el intercambio de anécdotas sobre Blaine, quizás lo hubieran podido hacer sin tanto alcohol, pero no dijo nada a Cooper, quién estaba absorto en la conversación telefónica, se levantó del sofá sintiendo un poco de enojo crecer dentro de él, pero no dijo nada, tan solo se dirigió a su habitación dispuesto a recoger algo de ropa.
Si tan solo hubiera tenido alguna idea de lo que iba a encontrar allí, hubiera ido con menos enojo, y seguramente, hubiera ido hace muchísimo tiempo atrás...
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N/A3: Me vais a mandar a tomar viento con tantas notas de autor, pero le he tomado gustito a esto de escribirlas, en fin... Aquí está la primera parte, espero que os haya gustado, seguramente escribiré algo de la segunda parte mañana en algún rato de vagancia.. 
¡GRACIAS POR LEER! :) 
Y sí, hablo de Santa Cruz, CA, (sí, me volví a ver Ten Inch Hero hace un par de días, no me lo toméis a mal..) xD
PD: Isa, te lo dedico. 

sábado, 23 de febrero de 2013

The Butterfly Circus.

El otro día, en clase de Filosofía, Carmen, mi profesora , nos puso un vídeo que realmente tocó mi fibra, "El Circo de la Mariposa", voy a hablar un poco de él, aprovechando que he hecho un comentario.

El cortometraje está protagoniza por Will, un joven que sufre una discapacidad física, este papel está interpretado por "Nick Vujicic" un joven australiano al que le falta tres extremidades, y tiene una cuarta extremidad pequeña, la pierna.
Will, quién "trabajaba" , o más bien, exponían en un "circo de los horrores", como si fuera el más extraño animal del mundo, "el error humano del mundo" "un hombre al que hasta Dios le ha dado la espalda" - como lo presentaba el presentador del circo, junto a un hombre tatuado, una señora de más de 100 kg, unas siamesas, y una señora, la mujer barbuda..
Will se sentía triste, extraño, avergonzado de sí mismo, hasta que conoce al señor Marquez, el dueño del circo de la mariposa, un maravilloso circo donde se exhibía las más maravillosas actuaciones de contorsionismo, las mejores trapecistas, fuertes hombres.. un circo, dónde te enseñaba a amar la vida, a aceptar a cada uno de sus miembros, quererlos, no por lo que aparentan, si no por lo que son, sin miedo a los que dirán.. el circo de la segunda oportunidad.

En la antigüedad, (hace dos días como quien dice) lo extraño, lo nunca visto no estaba aceptado, miraban lo extraño, y con una risa maliciosa lo señalaba con el dedo, lo marginaba, apartándolo de la sociedad, apartándolo a la vida que algo extraño, mal visto podía llegar a tener, el circo, el circo era la vida de lo mal visto de la sociedad, bandidos, huidos de la justicia, del que dirán.
Monstruos de una sociedad clasista, a los que nunca han enseñado a amar, ni a ser amado, ni por uno mismo, ni por otros.
Este era el problema de Will, no sabía amarse, no sabía que, a pesar de su "imperfección" había una perfección oculta, un patito feo que esperaba metamorfosearse en un precioso cisne blanco.
Esa metamorfosis ocurre cuando el señor Marquez le ayuda a ver lo bonito, lo único en sí.
Todos los componentes de ese circo tenían una cruda historia tras su espalda, Anna, la trapecista, era una prostituta a la que habían echado del burdel al quedar embarazada de Sammy, su precioso y amado hijo.
Poppy, el sexagenario trapecista, el increíble Poppy, ese anciano que había visto días mejores en el circo, y que había sido despedido por una absurda barrera que ponemos los humanos, la edad.
El hombre forzudo, ese gran tipo que ahogaba sus penas en ese líquido ámbar, elixir de embriaguez, y que luchaba contra todo el mundo para ahogar sus problemas, pelea tras pelea, sorbo tras sorbo..
Pero todos tuvieron su segunda oportunidad, aprendieron a amarse, aceptarse, pudieron admirar su belleza, tanto física, como interior, se metamorfosearon, como esa mariposa que sale del capullo..

Es fácil poner etiquetas, pero antes de hacerlo debemos mirarnos a nosotros mismos, reflexionar un poco, ver nuestras imperfecciones, porque no hay nada perfecto..
La mujer barbuda, para ti era un monstruo, una abominación, para mí una mujer con un problema hormonal, unas cuentas pastillas, una pequeña depilación y a brillar! 
Las siamesas, para ti son un espectáculo, para mí, las más inseparables gemelas del universo, las mejores confidentes de la una a la otra, aquellas chicas que pueden decidir operarse, pero quizás no lo hacen porque se sienten bien la una junto a la otra. 
El hombre tatuado, en aquella época, para ti ese tío pintarrajeado, en esta época, ese hombre que lleva mil y una historias tatuado en su cuerpo, como dicta la moda.. 
La mujer pesada, para ti, esa foca que no come, aspira.., para mí, la más maravillosa mujer del mundo, la del buen apetito, la que a pesar de los comentarios no se ha dejado llevar por el que dirán, la orgullosa de su cuerpo..
Will, el hombre sin brazos, ni piernas, para ti, "el hombre al que hasta Dios dio la espalda", para mía el más maravilloso y único hombre de la tierra, el que quizás no tenga brazos, ni piernas, pero sí un corazón del tamaño del Continente Americano. 

Por una vez en tu vida, no te dejes llevar por apariencias, si no por sentimientos, por lo único, somos peones en este gran tablero de ajedrez que es la vida, nos asusta lo diferente porque somos todos iguales.. 
Que no te asuste lo diferente, si no lo igual, lo diferente es esa esencia que le falta a esta vida, lo bello, lo bonito y mágico, mírate en el espejo, ¿lo ves? ¿no? son tus prejuicios, te impide ver lo realmente bello en la vida. 
"Hay dos cosas que son infinitas, el universo y la estupidez humana; de la primera no estoy muy seguro"- Albert Einstein. 

jueves, 23 de febrero de 2012

You have a power on me.

He descubierto, amigo mío, 
no importa la cantidad de tiempo que pase, 
no importa la cantidad de tiempo que, 
emplee en intentar olvidarte.. 
porque he descubierto que, 
no importa nada, 
porqué tienes un poder en mí.. 
           -TÚ- 
 
                  You have a power on me.. 'cause you make me so happy.. (8)

miércoles, 25 de enero de 2012

Padre e Hijo.

"Tengo pocas reglas...pero la número cinco es: No desaproveches lo que es bueno, y tú eres bueno..."-Gibbs a DiNozzo, 8x22- Baltimore.


Capítulo 6. 
Semanas pasaban convirtiéndose en meses, meses hacía desde la última vez que había visto ha aquel pequeño y asustadizo niño del tren, Tony, era su nombre,. Y sin embargo allí estaba él, ante  las puertas de la, Long Island Military School, a la espera de aquel niño, que despertaba un sentimiento dentro de él, aquel, que él creía atrofiado, el instinto paternal, -¡Leroy!-Gritó una pequeña voz con alegría, al mismo tiempo que sintió un fuerte agarre apoderándose de su cintura. Leroy miró hacia abajo para encontrar una escasa cabellera rubia- estilo marine- reconoció el joven de su tiempo en el cuerpo.
-¡Has venido, Leroy!- gritó el niño con alegría, sin soltar el fuerte agarre con el que mantenía al hombre. 
-Hey, tranquilo no iré a ninguna parte...-aseguró el hombre sonriendo tranquilizadoramente al niño. Tony levantó la vista ruborizado, -Lo siento- se disculpó el niño nerviosamente. -No pasa nada- aseguró el hombre- Nunca rompo una promesa- terminó de decir el joven de ojos azules sonriendo tranquilizadoramente al niño. El chico se relajó visiblemente a las palabras del hombre. -Leroy, ¿quieres jugar conmigo al baloncesto?- Preguntó el niño con una pequeña sonrisa adornando sus rasgos. Leroy no pudo evitar la sonrisa que se deslizó a sus labios, -Claro- respondió el hombre con un encogimiento de hombros. El pequeño sonrió con alegría - ¡Genial!- exclamó el muchacho al mismo tiempo que corría hasta donde se encontraban sus pertenencias escolares y volvió varios minutos después con un balón de baloncesto bajo su brazo. -Me alegra mucho tener a alguien con quien jugar al baloncesto.. - dijo el chico mientras botaba el balón. - Nadie quiere jugar conmigo...- aclaró el niño casi en un susurro al ver la cara dubitativa del hombre. Leroy lo miró detenidamente durante un breve periodo de tiempo, -¿por qué?- preguntó el hombre sin rodeos. Tony dejó de botar la pelota y miró intensamente a los ojos del hombre - Juegan al béisbol- contestó el muchacho como si fuera la cosa más obvia del mundo. Leroy se limitó a asentir, el niño lo miró y agachó la mirada...-Leroy, si te digo algo... ¿prometes qué no te reirás?- preguntó el chico con nerviosismo, el hombre asintió solemnemente, - lo prometo- dijo esperando a que el niño le dijera lo que tanto nerviosismo le producía. Tony estudió al hombre durante un corto periodo de tiempo y asintió a sí mismo, como si tratara de convencerse de que lo que estaba apunto de hacer era lo correcto... - no sé jugar al béisbol- dijo el niño sintiendo el rubor colorear su cara. 
-Eso se puede solucionar- dijo Leroy- yo te enseñaré- dijo de nuevo, el hombre, aprovechando el momento para arrebatar el balón al niño. Tony se quedó quieto y miró al hombre, una mezcla de asombro y alegría brillaba en sus ojos - ¿en serio?- preguntó el niño sin ocultar su asombro. El hombre asintió simplemente. En ese momento el rostro del niño se iluminó con una sonrisa - ¡Gracias! - exclamó el muchacho, aprovechando el momento para arrebatar el balón al hombre. 
Así entre risas y juegos, pasaron el primero de muchos días de diversión juntos. 
Con un suspiro de frustración Jethro levantó la mirada del archivo frente a él, se dio una colleja mentalmente por no haberse dado cuenta de lo obvio, Tony DiNozzo, aquel joven detective que había despertado miles de emociones en su interior, era aquel pequeño niño, aquel niño que desertaba su atrofiado instinto paternal, aquel al que una vez había llegado a querer como a un hijo, el hijo que le arrebataron una vez...
El ex-marine fue sacado de sus pensamientos  con un pequeño ruido procedente de el piso superior. Llevando una mano a su arma, y guardando cuidadosamente el archivo, se procedió a subir al piso superior, arma ante él... -¡Dios mío!- exclamó una voz- guarda eso...acaso.. ¿quieres herir a alguien?- Preguntó el desconocido. El ex-marine miró a su visitante con asombró y bajó el arma -¿qué haces aquí?- preguntó Jethro con enojo, pronto, el asombro que había sentido minutos antes se veía sustituido por el enojo, la ira ardía dentro de él. 
-Deberías poner una cerradura, Leroy- dijo el anciano de ojos azules, evitando la pregunta formulada anteriormente. -¿Qué haces aquí?-repitió Jethro, esta vez, más enojado aún. 
El anciano miró a Jethro con tristeza, - visitar a mi hijo- respondió suavemente el anciano. Jethro suspiró enojado y frustrado, controlando las ganas de golpear algo...- Leroy, por favor, han sido veinte largos años.. déjame ser parte de tu vida.. soy tu padre, tu familia- dijo el anciano, acercándose al más joven de los dos. Jethro se apartó bruscamente de su toque. - No tengo familia- dijo secamente el ex-marine. Jackson, negó con la cabeza en frustración. - No eres el único que perdió a una familia, Leroy...- comenzó el anciano, sintiendo sus emociones hacer un nudo en su garganta- yo perdí a una nuera.. y a dos nietos maravillosos...-continuó intentando controlar sus emociones.- pero también perdí a mi hijo, Leroy... te perdí...- terminó dejándose abrumar por sus emociones.  -Perdiste a tu hijo mucho tiempo atrás, Jack- Gritó el ex-marine con rabia. Jack se acercó a él y le acarició la cara. 
- Cuando tu madre murió-comenzó el anciano con un suspiro- tu mirada de felicidad e inocencia, fue sustituida  por esa mirada de odio y resentimiento...- señaló a los ojos de Jethro, -cuando conociste a Shannon, esa mirada cambió dejando paso al amor y la felicidad... pero ahora, ese odio y ese resentimiento se han multiplicado... déjame ser parte de tu vida, Leroy- Terminó de decir el anciano sintiendo sus ojos nublarse con lágrimas. Jethro lo miró sin saber que decir. Los dos hombres fueron interrumpidos por el sonido del teléfono móvil del más joven. 
-Sí, Gibbs... voy para allá- colgó el teléfono y sin ni siquiera mirar a Jack se dispuso a salir de la habitación, se volvió antes de salir por la puerta. - Jack...- comenzó dando un suspiro cansado - será mejor  que te vallas.. no quiero verte aquí cuando vuelva. - Y se fue, dejando a un muy triste, Jackson Gibbs a su paso. 
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N/A: ¡Tachán! Aquí está  el capítulo seis.. tenía pensado publicarlo ayer, pero al final la perrera me pudo, pero bueno, lo importante es que ya está aquí... 
Espero que os haya gustado, los comentarios, son bienvenidos, los escritores no somos nada, sin unos grandes lectores... En fin.. mi vida va a un plan de locos, entre los días que he estado enferma y los exámenes me siento agotada física y mentalmente. Daría mi alma por un día entero durmiendo... *Suspiro tristemente*
Deseadme suerte, esta semana tengo dos exámenes, uno de Ética mañana.. y uno de historia el viernes.. ains.. además me presento a un concurso, con mi historia "Deseos", la cuál podéis encontrar en la etiqueta "historias". Bueno, sin mucho más que decir, solo dar las gracias a los que me leen y a los que me dejan saber su opinión.
A Patry y Miguel, porqué sois mis lectores estrella! :) ¡G.R.A.C.I.A.S!

sábado, 21 de enero de 2012

Mi primer "Hello"

Como 2011, ha sido el año internacional, en la investigación de Alzheimer, algo que me preocupa realmente, mi mama Belén, sufría Alzheimer, aún que primeramente fue diagnosticada con Demencia... me preocupa poder llegar a desarrollarla, y así perder mis recuerdos, así qué he decidido inaugurar mi propio "Banco de Recuerdos"  y así pues, lo haré con un recuerdo particularmente especial para mí, mi primer "Hello".
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Mi primer "Hello"
Tendría yo, unos tres años de edad, cuando por primera vez, pronuncié Hello, sonreía con orgullo y lo repetía a todas horas. Siempre me han gustados los idiomas, creo que el causante de ello es - era, después de casi cuatro años, no me hago la idea- mi tío Agustín. Él como todos los profesores, solo quería, que sus alumnos aprendieran, y en ese momento yo, era su alumna. Fue una tarde de primavera, aún no había alcanzado los tres años, puesto que los cumplía un bonito 10 de Junio. Recuerdo que mi madre tuvo que ir al médico con mi mamé Belén, y no sabía con quien dejar a dos "mocosos" cariñosos, pero trastos, yo más trasto que mi hermano. Y sin embargo, mirando a su alrededor, encontró la solución, dos trastos quedaron a cargo de un tío sortero enrollado, con tendencia a pensar en inglés, hablar en inglés para que no nos enteráramos, y por supuesto escribir un par de letrillas en su viejo cuaderno de poesía... Mi hermano, quien siempre ha sido negado para los idiomas, rompió el pesado silencio que había caído sobre nosotros, con un "-Tito, ¿Me ayudas con esto?" "-Claro", respondió él. Tras un largo silencio, del que yo no había sido muy consciente, mi tío volvió al salón, tras haber ayudado a mi hermano, con su tarea de Inglés. Me miró durante un largo rato, y yo sonreí. Me indicó con un leve gesto que me uniera a él, en el sofá, y así lo hice - por aquel entonces a diferencia de ahora, era muy obediente- "Es muy importante, que, desde una edad temprana aprendas idiomas, Belencita"- dijo sonriendo a mi mirada de incertidumbre. "-¿no te gustaría ser profesora de Inglés como yo?"-Me preguntó acariciando mi nariz. Yo negué rotundamente con la cabeza. "-No, quiero ser una doctora y curar a mucha gente, mira, hoy he curado a Lucas, -Mi muñeco, al cuál tenía mucho afecto, perteneció a mi madre, después a mi, y en un futuro a mi hija, claro, si lo encuentro.- tenía una mano rota"- Dije enseñando el muñeco, y su improvisado vendaje con un trozo de papel higiénico. Él me sonrió, "-Es importante, que sepas idiomas...vamos a aprender a decir hola, vale?"-Me hizo algunas cosquillas antes de ponerse serio...yo, me encogí de hombros y lo miré con disgusto, sabía que no desistiría, pues, al igual que yo, la mollera la tenía dura. "- A ver, es: He-llo //"Ge-Lou"//, venga ahora inténtalo tú."- Me sonrió de nuevo - dios, adoraba su sonrisa- Repetí, repetí, fallé, repetí, aprendí. Él me miraba con orgullo, yo sonreía encantada, y repetía y repetía, "Hello" 
Solía decir, que, algún día sería una gran profesora de inglés. Yo lo negaba. Me pregunto, que diría si supiera que quiero orientar mi vida, hacia ese rumbo, que quiero seguir sus pasos, ser una gran profesora de inglés, y enseñar y formar a las nuevas generaciones. Seguramente, me miraría con orgullo, y diría "Esa es mi chica", como siempre que aprendía una nueva palabra, una nueva frase...
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Es curioso, como las personas tendemos a olvidar las cosas, pero cuando ese recuerdo es especial, poseemos la cualidad de recordarlo al pie de la letra, eso, es lo que me pasa a mi con este recuerdo.. que, aún que por mucho tiempo que pase, no lo podré olvidar.